El hecho de desconocer los parámetros que se utilizan para relacionar los movimientos de este baile "propiamente el estilo de baile" sitúa su interpretación en un territorio ambiguo de mutua seducción e influencia. Bailar con la Estatua de la Libertad permite especular con la posibilidad de manejar a nuestro antojo un icono de la cultura mundial, pero nos vemos arrastrados igualmente a la influencia de su propio dominio, ya que nuestros movimientos se encuentran -€˜gobernados-€™ por lo suyos.
Paralelamente se escucha My Way, según versión de Frank Sinatra y Paul Anka, reflejando en su velocidad y posición del cabezal de lectura, el movimiento del eventual bailarín-espectador.